lunes, 17 de octubre de 2016

La Fiesta de las Salchichas

Cuando uno ve que desde determinados sectores se puede estar sugiriendo que "La Fiesta de las Salchichas" es un descubrimiento del cine de animación para adultos no puede evitar como mínimo arquear una ceja para expresar su escepticismo. No se trata ya sólo de que en Europa, en Japón y en otras zonas del viejo mundo el cine de animación para adultos está explorado y asentado con magníficos trabajos desde hace tiempo, y en el caso de España podemos hacer referencia a extraordinarios ejemplos recientes como "Arrugas" (2011) o "Chico y Rita" (2010); sino de que al otro lado del Atlántico tampoco faltan ejemplos de referencia del cine de animación adulto, como es el caso de los trabajos del realizador independiente Bill Plympton o más allá, las aportaciones de Ralph Bakshi, por fijarnos someramente en algunos. Por ello no se puede evitar cierta mueca de sorna cuando se presenta como abanderado de la animación para adultos un producto que se basa en buena medida en el vómito de exabruptos y las continuas referencias sexuales (a pesar de que la liberación sexual ya está superada en el cómic y en el cine, también de animación, desde hace tiempo) para colocarse la etiqueta de animación para adultos; es como si un preadolescente que empieza a tocarse y a soltar tacos como un caballo desbocado pretendiera alzarse como original expresión de la adultez. Sí que es cierto, en todo caso que, sobre todo al otro lado del charco, al cine de animación para adultos le ha costado tradicionalmente presentarse con la suficiente comercialidad, y "La Fiesta de las Salchichas" es posiblemente uno de los raros casos en que una película de este tipo ha logrado el apoyo de una gran major como Sony que le ha permitido estrenarse comercialmente en multitud de salas y a nivel internacional, por lo que constituye un rayo de esperanza para aquellos trabajos no orientados principalmente al público infantil.


Lo dicho anteriormente no ha de obstar para reconocer la innegable originalidad y el buen humor de la gamberra propuesta dirigida por Conrad Vernon (actor en varias películas de animación de Dreamworks y director de "Shrek 2", "Monstruos contra Alienígenas" y "Madagascar 3") y Greg Tiernan (animador de dilatada experiencia y director de varios especiales y capítulos de "Thomas & Friends") a partir del guión de Kyle Hunter, Ariel Shaffir, Evan Goldberg y Seth Rogen. No es extraño que sean Goldberg y Rogen, el dúo responsable de otras divertidas locuras como "Juerga hasta el fin", "La Entrevista" o "Malditos Vecinos 2", los creadores de esta otra ida de olla que parece surgida de una reunión de fumetas que podría haber tenido lugar hace unos ocho años y en la que se plantearon "¿Qué pasaría si nuestra comida tuviera sentimientos?".
La historia se desarrolla en un centro de una cadena de supermercados llamada "Shopwell" donde salchichas, bollos, panecillos, pan de pita… y todos los alimentos viven felices en los estantes, soñando con el instante en que serán elegidos para ir al Gran Más Allá. Pero cuando, por fin, a un pequeño grupo le llega tan esperado momento, descubrirán que su destino no es el paraíso, sino una situación mucho más cruel de lo que habían imaginado: se los quieren comer. Deciden entonces informar a sus compañeros sobre cuál es la finalidad de su existencia para intentar escapar a un destino tan terrible.
El tupido velo de incorrección política y grosería verbal y visual que envuelven la película constituyen finalmente un complemento marca de la casa a una trama que se desarrolla de forma sólida y sin inconsistencias de guión a lo largo de un metraje presidido por el humor y que no decae en ritmo, sino que va in crescendo hasta un final de lo más gore, bizarro y pasado de vueltas que se haya visto en cine de animación. El mundo de "La Fiesta de las Salchichas" es el reverso tenebroso de "Toy Story" y sirve a los realizadores para efectuar una llamada a rebelarse y poner en tela de juicio la existencia de dioses o denunciar las incongruencias de los extremismos mediante un planteamiento totalmente desmadrado basado en el humor absurdo y la provocación, en un viaje en el que nos encontraremos con una salchicha deseosa de penetrar en una sexy bollita, un bagel judío como comparsa de un pan de pita palestino, una taco lesbiana, un chicle mascado en silla de ruedas que es un trasunto de Stephen Hawking y un villano que es una ducha vaginal.




Visualmente "La Fiesta de las Salchichas" traslada a la pantalla los estilos de Pixar y Dreamworks y una calidad gráfica semejante, reproduciendo el festival de colores y los diseños simpáticos que a aquéllas les podrían haber servido igualmente para hacer una película para el público infantil, sobre todo en cuanto a los alimentos del supermercado, si bien es obvio que en cuanto los personajes hablan o actúan adquieren otra tonalidad bien distinta, lo que realza más la broma presentada por los creadores de la película. Atrevido y original, por otra parte, resulta el diseño de los personajes humanos, más adulto y distinto de lo que el cine de animación en 3D procedente de EEUU suele ofrecer.
En cuanto a la animación nos encontramos con unas actuaciones bien resueltas dentro de las limitaciones que presentan unos personajes que principalmente consisten en alimentos con ojos, boca y extremidades con forma de palo; a pesar de ello se consigue trasladar en cierta medida un look parecido al de los viejos dibujos de Bob Clampett, Tex Avery y Chuck Jones. Los personajes cuentan con una variada gama de expresiones y el hecho de que en todo caso sus posibilidades son más amplias de lo que uno a priori pudiera pensar queda de sobras demostrado en el clímax final, donde los realizadores y animadores demuestran con creces que casi no tienen nada que envidiar a los personajes humanos.
En su día los realizadores presumieron de haber logrado realizar la película con un ajustadísimo presupuesto, lo que dio pie a un grupo de animadores para denunciar que la producción se había desarrollado bajo unas condiciones de trabajo penosas en que se les forzaba a trabajar durante un gran número de horas extras por las que no se les pagó, bajo la amenaza de ser despedidos a la menor queja, y se puso de manifiesto que 36 de los 83 animadores fueron excluidos de aparecer en los títulos de crédito por haber sido apartados de la producción a causa de sus desacuerdos. Un aspecto que sin duda ensombrece el buen resultado logrado por los realizadores de la película.
"La Fiesta de las Salchichas" es una producción de Annapurna Pictures, Nitrogen Studios Canada y Point Grey Pictures distribuida por Sony Pictures Entertainment a través de Columbia Pictures.


Lo mejor: que el espíritu gamberro de la película no haya impedido desarrollar una historia consistente e imaginativa paralelamente a un humor que destila juventud y mala leche
En contra: el exceso verbal basado tacos y malsonancias en muchas ocasiones gratuitos.

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