martes, 5 de abril de 2016

El cine de Franck Dion

Franck Dion, uno de los realizadores de cine de animación con uno de los estilos más singulares del actual panorama francés, fue uno de los invitados especiales del Festival Mecal, que finalizó el pasado domingo. Uno de los aspectos más llamativos de su trayectoria en el cine de animación reside en que parte de una incursión que efectúa de manera totalmente autodidacta y algo más tardía de lo habitual, sin pasar por las escuelas de animación que han marcado el estilo y las tendencias de la mayoría de los autores franceses, movido por un afán absolutamente polifacético y por el convencimiento de encontrar en la animación un medio de expresión que le permite hacer todo aquello que le gusta: el teatro, la ilustración, la escultura... En cualquier caso, quizás marcado por cierto complejo de carecer de una formación en animación, Dion no se ha atrevido a animar directamente en ninguno de sus cortometrajes, prefiriendo contar sus historias desde las múltiples vertientes de realizador, guionista, ilustrador, storyboarder, creador de escenarios, escultor y editor, que domina perfectamente y desde las que puede imprimir sus películas con ese estilo personal y esa especial forma de contar sus historias que le caracterizan. Realizador hasta el momento de cuatro cortometrajes de animación, su factura se caracteriza por un esfuerzo por explorar en cada uno de ellos diferentes técnicas, ya que el director francés no es amigo de repetirse, y la determinación de contar historias propias y a su propia manera, ya que otro de los rasgos distintivos de Dion es que no se siente cómodo trabajando para otros.
El desarrollo profesional de Franck Dion se inicia con el estudio de arte dramático en el American Center  de París y el teatro Archet, en combinación con la formación autodidacta en escultura, dibujo y pintura, que le llevan a colaborar con diferentes editoriales y revistas, a realizar decorados para teatro, ilustraciones para juegos (entre las cuales las realizadas para el juego de sociedad Dixit 5 Daydreams), etc.
Su primer cortometraje de autor - "L'Inventaire Fantôme" (2003) - lo realiza Franck Dion a los 30 años de manera amateur tras conseguir atraer la atención de Didier Brunner como productor, con quien entra en contacto en el Festival de Annecy en 1997. Se trata de un cortometraje de animación en stop motion cuya preproducción se realizó en París y que se animó durante cinco meses en un garaje de una casa en Angoulême, en condiciones que el realizador describe como difíciles y que se le hicieron largas, ya que el autor no estaba habituado a los largos tiempos que requiere la ejecución de un solo plano en animación stop motion. En cualquier caso, el trabajo fue seleccionado para el Festival de Annecy de 2004, donde recibió el Premio del Jurado Junior Canal J y una nominación al Cartoon d'Or. El cortometraje muestra ya algunos de los rasgos característicos de las obras de Dion, como son la creación de una impresión de volumen, deudora de su querencia por la escultura, una atmósfera fantástica y algo oscura y los backgrounds de tonalidades grises, recargados, superdimensionados y ricos en detalles, cual ilustraciones filmadas. En esta ocasión, la historia cuenta la visita que un agente de embargos realiza a la casa de un anciano que colecciona recuerdos para llevar a cabo la orden de requisar algunos de sus objetos, tarea en la que se llevará alguna que otra sorpresa.


El éxito obtenido en Annecy le procuró a Franck Dion la credibilidad necesaria para plantear nuevos proyectos de cortos, al tiempo que le animaba a independizarse estableciéndose él mismo como productor de sus películas, creando junto a unos amigos (Jérémy Clapin y Gilles Cuvelier) en 2006 la sociedad de producciones PAPY3D, desde la que pudo crear sus producciones con el equipo que él deseaba, sin rendir cuentas a nadie, y organizando el presupuesto y los tiempos de producción según sus preferencias. El segundo corto, producido ya desde su sociedad fue "Monsieur COK" (2008), realizado mediante la técnica de cut-out (que permitía unos plazos de producción mucho más rápidos que el stop motion con marionetas) pero utilizando imágenes impresas a partir de fotos tomadas sobre diseños de personajes creados mediante escultura. En esta ocasión, Frank Dion planteó una historia anticapitalista, de lucha de clases, pero no logró llevarlo seleccionado a Annecy ni buenas críticas en su país; sin embargo, coincidiendo con la crisis económica, recibió una buena acogida en el Sundance Film Festival, donde Monsieur Cok fue entendido como una caricatura del presidente Bush, y recibió varias distinciones.


El tercer cortometraje de Dion, realizado en su caso en 3D, fue "Edmond était un âne" (2012), co-producido entre PAPY3D, ONF y Arte, y seleccionado en el Festival de Annecy, donde recibió el Premio Especial del Jurado; también recibió el Premio a Mejor Película Internacional en el Festival Shortsshorts de Toquio, y la nominación al Cartoon d'Or y al Premio César 2013 a Mejor Película de Animación. Según Dion, la idea del corto surgió de uno de sus dibujos, donde un personaje aparecía con el clásico castigo escolar de las orejas de burro, y a partir de ahí nació una historia en torno al poco simpático Edmond, que acaba sintiéndose bien en su adquirida condición de asno y persigue ser reconocido como tal. Según Franck Dion, ello le permitía contar una historia en torno a los sentimientos y los derechos de quien no se encuentra bien en su piel, y por extensión, también en torno a la transexualidad y la reivindicación transgénero. Por ello precisamente quiso ambientar su cortometraje en el Nueva York del año 68, fecha del asesinato de Martin Luther King y momento de las grandes reivindicaciones cívicas.


El cuarto trabajo de Franck Dion se encuentra seleccionado para la próxima edición del festival de Annecy, por lo cual no podemos ver de él más que el tráiler. Realizado de nuevo en 3D y en co-producción con ONF y Arte, "Une Tête Disparaît" desarrolla una historia que explora la situación de las personas con problemas neuronales relacionados con la memoria, significativamente el Alzheimer. Esperamos que Dion, un buen ejemplo de las posibilidades de la autoría independiente y autodidacta, reciba el reconocimiento que necesita y merece, y siga creando arte en movimiento con el espíritu que le caracteriza. Quizás un día, hasta se atreva a animar.



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